La igualdad empieza de puertas a dentro. La importancia de ser una misma siempre y en todo momento.
La igualidad empieza por una misma, suele decir la famosa cita y es algo que por desgracia no siempre se produce. La mujer, apoyada por un sector de la sociedad que ha considerado justas sus reinvindicaciones, lleva a cabo un largo camino del desierto para conseguir que sus derechos sean respetados y sus oportunidades las mismas que cualquier hombre.
Sin embargo, a menudo tendemos a olvidar que si bien es necesario llevar a cabo acciones globales que ayuden a la igualdad, de nada sirven si en el día a día la mujer está sometida al hombre de turno, perdiendo toda identidad y siendo simplemente un complemento a otra persona. De nada sirve gozar de igualdad de oportunidades y derechos, de nada sirven las grandes campañas informativas y de concienciación si luego, de puertas para dentro, la mujer permite que el hombre "gobierne" sobre ella y sus sentimientos.
No hay nadie, hombre o mujer, que tenga el más mínimo derecho a decirle a otro alguien lo que debe hacer, pensar o cómo comportarse. Un matrimonio no es, por mucho que se haya querido vestir así, un contrato de derechos y obligaciones, y desde luego una unión en pareja no implica la sumisión, de ningún tipo, de una mujer a un hombre.
Como mujer, como pareja, hay una serie de cuestiones en las que uno debe ceder para la convivencia, pequeños cambios o concesiones que viviendo una relación son necesarias y además se realizan con gusto...el problema está cuando el hombre considera una propiedad a la mujer y esta, en lugar de hacer saltar la voz de alarma, interpreta su papel de sumisa a la perfección.
Es por ello por lo que debe concienciarse realmente a la mujer para que de puertas a dentro exija la misma igualdad que de puertas a fuera, y se comporte con la misma decisión y determinación que ante la sociedad.
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Artículo escrito por sharedum para Blogs Teoriza.
La igualdad empieza de puertas a dentro. La importancia de ser una misma siempre y en todo momento.